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¿Qué es el tarot celta?

Qué es el tarot celta
Qué es el tarot celta

Esta carta representa a Fintan en la Colina de la Oleada.

¿Qué es el tarot celta?

Habiendo quedado como único varón de su pueblo frente a tantas mujeres, huyó y se escondió en una gruta.

Por esto sobrevivió al diluvio y se volvió inmortal. Asumiendo distintas formas, de águila, de salmón o de halcón, pudo asistir a todo lo que ocurría en la Isla de Esmeralda.

El Tarot Celta o Tarot de los druidas está basado tanto en la antígua cultura celta, como en las tradiciones irlandesas y en sus dioses.

Los Celtas habitaron principalmente, en Irlanda, Gales y Escocia.

Las únicas culturas celtas que sobrevivieron a las conquistas romanas, fueron las del sur de Inglaterra y Bretaña en Francia.

Entre ellos, los druidas eran un grupo intelectual, considerado como el más avanzado de todos los pueblos de la Europa antigua.

Tenían una estrecha relación con los elementos de la naturaleza y apoyaban su oráculo en los tres reinos: mineral, animal y vegetal.

Se dice que fueron grandes videntes, brujos y profetas y además de predecir el futuro e interpretar a la naturaleza.

Se dedicaban a la astronomía y a la astrología, conocían el tamaño de la tierra y del universo, las estrellas y sus movimientos.

En la baraja del Tarot Celta, los arcanos mayores representan a los dioses, y en ellas aparece el tradicional número romano así como el nombre del dios en gaélico.

Por otra parte, los 22 arcanos se dividen en cinco ciclos, importantes para la cultura celta: mitológico, heroico, histórico, oceánico y aventurero.

Un poco de Historia

Los celtas contaban con lugares sagrados donde invocaban a sus deidades, entre los que se encuentran los famosos bosques de roble de los druidas.

Tenían días sagrados y festivos, algunos de los cuales han sobrevivido hasta la actualidad. “Beltane” (pronunciado “beltein”) se celebraba el 1 de Mayo, “Samhain” (pronunciado “samjein”), también conocido como “Halloween”, el 31 de Octubre y “Lughnasadh” (pronunciado “luganas”) o “Lammas” se celebraba el 1 de Agosto, es decir, entre “Shamhain” y “Beltane”. Se cree que las celebraciones del primero de Mayo tuvieron su origen en el festival de “Beltane”.

Existían muchos dioses celtas con múltiples nombres. Las deidades masculinas solían estar asociadas con la tribu y el hogar, las deidades femeninas se asociaban a la tierra y los territorios.

Para los celtas, la religión estaba vinculada a la magia.

El objetivo de su religión era rogar favores a sus dioses o complacerles para evitar la furia divina.

Uno de los aspectos que intrigaron a un gran número de personas, incluidos los autores clásicos, y que continúan intrigando en la actualidad es la religión celta.

Los autores clásicos, en especial Julio César, escribieron extensamente sobre la casta de los druidas y desde luego comentaban los sacrificios humanos.

Los autores clásicos intentaron identificar a los dioses celtas con los griegos y los romanos de modo que los lectores pudieran comprender el tipo de deidad del que se trataba.

Pero es bastante evidente que la religión celta era mucho más indefinida y contaban con un gran número de dioses.

A veces locales o tribales y en ocasiones relacionados con la naturaleza: el dios de la primavera, de la madera, etcétera.

El método más habitual de sacrificio era el efectuado con un arma, más tarde rociaban los objetos sagrados con la sangre de la víctima.

Algunas de estas víctimas eran ahogadas, otras estranguladas y otras quemadas vivas en un árbol sagrado.

Las víctimas solían ser criminales de cualquier tipo. Sin embargo, no sacrificaban a los prisioneros de guerra.

Los celtas adoraban la cabeza, ya que creían que era el refugio del alma.

En su arte encontramos múltiples representaciones de cabezas y sabemos que también practicaban la costumbre de cortarlas.

Sus santuarios contienen calaveras humanas, lo que pone de manifiesto su gusto por esta práctica.

Sabemos que los druidas celebraban ceremonias religiosas y, según las pruebas obtenidas, esto tenía lugar en los famosos bosques encantados.

Sabemos que los druidas, o parte de la religión druida, giraba en torno a los árboles.

Conservamos vestigios druidas en las inscripciones alfabéticas que en cierto modo continúan asociadas al gaélico.

Los celtas eran un pueblo extraordinario, en ciertos aspectos eran bárbaros y en otros primitivos.

Pero también eran unas gentes cultas que han dejado a la humanidad una herencia duradera y su influencia se ha extendido mucho más allá de los territorios en los que vivían.

Uno de los aspectos celtas más interesante y probablemente bastante importante para comprender su cultura, su literatura y especialmente su religión es su forma de pensar.

Existe una clara diferencia entre el pensamiento celta y el pensamiento de otros pueblos europeos, en particular de los anglosajones.

Mientras que los anglosajones, al igual que nosotros, tenían una concepción dualista:

blanco y negro, arriba y abajo, bueno y malo, o posiciones binarias, los celtas solían pensar en tríadas, lo que proporcionaba una concepción completamente diferente del mundo.

Es decir, si nosotros hablamos de blanco y negro, los celtas lo harían de blanco, negro y gris.

Si nosotros hablamos del bien y del mal, ellos lo harían del bien, del mal y de algún tipo de neutralidad.

Por lo tanto, esto les proporciona a los celtas una visión algo diferente quizás y mucho más equilibrada del mundo y del papel que desempeñaban en la historia de la humanidad.

De entre la densa bruma de la historia, los ecos de los celtas aún pueden oírse con toda claridad.

Sin ellos el mundo hubiera sido un lugar mucho menos rico.